19 may. 2018

«Galaxina #3»


El primer fanzine que hice en mi vida en solitario fue el Galaxina (de ahí mi pseudónimo). Cualquiera que haya hecho fanzines sabe que el primer fanzine es un hecho trascendental porque implica romper muchas barreras personales, atreverse a hacerlo es el paso más difícil y hacerlo ni os cuento.

Hace diez años publiqué el primer Galaxina, ahora leo la entrada que publiqué en el blog que tenía por aquel entonces y veo las fotos del fanzine y me da mucha ternura de mí misma. Está claro que la experiencia me gustó porque repetí con un segundo Galaxina. Y a partir de ahí empecé a sacar fanzines hasta hoy. El caso es que con tanta producción Galaxina quedó relegado y practicamente me olvidé de él. Hasta que hace unos días empecé a sentir la necesidad urgente de hacer un fanzine de tono más personal, donde escribir cualquier cosa que me apeteciese sin más. Hablar de mí y también de cosas que me interesan. Sin preocuparme por nada más que por soltar lo que me pasa por la cabeza en el momento de escribirlo. Empecé a pensar en eso y caí en la cuenta de que ese fanzine ya existía y que era Galaxina. Que debía retomarlo aunque fuese 8 años después de publicar el segundo número. Así que sin más me puse a teclear como alma que lleva el diablo y en 2 días lo tenía listo.

En Galaxina #3 hay textos de opinión sobre diversos temas que podíamos resumir en dos temas principales: el futuro y los fanzines. También hay reseñas de los discos de Tirana y Putochinomaricón, del concierto presentación del último disco de Atomizador junto a de Pablo Prisma y Las Pirámides, de la serie The Looming Tower y de la película Tódalas mulleres que coñezo. Además de un pequeño juego para adivinar quién es quién en la portada. En total 28 páginas y un tamaño un poco más pequeño que un A5. Todo en blanco y negro y al módico precio de 2€.

Si te interesa puedes pillar una copia en la tienda online de Bombas para Desayunar.





«El tiempo»



Aunque no era mi idea inicial, al final me he lanzado a completar la trilogía de poemuchos quejicas que empecé con «Me voy a dar media hora» y que continué con «Todo mal». La tercera y, presumiblemente, última parte de la trilogía, se llama «El tiempo» y sigue la tónica de los anteriores. Pequeños pseudo-poemas o micro-relatos, según como prefieras llamarlos, sobre decadencia vital y cuitas varias. En este caso me entró la flojera pronto e hice solo 13. Pero bueno, ya sabes eso que dicen "Lo malo si breve dos veces malo" ¿o no era así?

El tiempo es un fanzine algo más estrecho que un A6 en blanco y negro (en papel de color), tiene 13 poemas y cuesta 0,50€. Si quieres una copia pásate por la tienda online de Bombas para Desayunar, aunque te recomiendo que si SOLO quieres este fanzine me escribas un email a bombasparadesayunar@gmail.com y te digo cómo proceder. Si lo compras por la tienda online te va a salir muy caro (por los gastos de envío automáticos y blabla, escríbeme).

Puedes leer online Me voy a dar media y Todo mal.




8 may. 2018

Reflexión post Mini Pichi Fest


Este finde ha sido muy intenso e importante. He hecho muchas cosas que me han dado pie a pensar sobre otras tantas, todas interconectadas. Como no me quiero enrollar y lo importante es lo que digo en el segundo párrafo solo os contaré que ayer estuve en la exposición del CA2M «Elements of Vogue» y vi el documental «Tongues Untied», que proyectaban en la expo. Es una peli del 89 que reflexiona sobre la identidad gay negra. En él hubo algo que me golpeó poderosamente: en un momento aparecen imágenes de una marcha del orgullo gay y un grupo lleva una pancarta que dice “VENCEREMOS”. Nunca me había planteado esa posibilidad, siempre he visto la lucha como un proceso sin un final concreto y ese venceremos me voló la cabeza.


Esto se unió a que el sábado celebramos el Mini Pichi Fest y fue bastante… interesante. Estoy muy contenta de que el Pichi Fest sea un lugar donde la gente que no se siente cómoda en ciertos ambientes fanzineros se sienta bien y segura. Digámoslo claro: el mundo del fanzine en España es muy machirulo. Ya lo he dicho en alguna ocasión, pero en un gran número de fanzines producidos aquí no se dejan de reproducir comportamientos y discursos hegemónicos y terribles, humillantes para muchísima gente: misóginos, homófobos, tránsfobos, capacitistas… Asimismo la manera de relacionarse entre los propios fanzineros que muchas veces se me parece mucho a lo que llamo la camaradería del “LOLOLO”… Estar en la esquina escondida de la cultura y tener que aguantar las mismas mierdas. Me niego radicalmente. 

Yo entiendo los fanzines como un lugar donde poder ser tú mismx, es nuestro refugio en un mundo hostil, es el espacio en que inventar y vivir todas las posibilidades que nos son negadas en el mundo real —a muchxs negadas de manera violenta—. Y como una extensión física del fanzine los festivales de fanzines creo que deberían de funcionar de la misma manera. Si el fanzine es un arma política, los festivales también lo tienen que ser y solo lo pueden ser con un posicionamiento claro y radical. Tienen que ser el lugar donde lxs rarxs, lxs marginadxs, lxs inútiles se conozcan, hablen, se empoderen. Que sientan eso que decía la pancarta que vi en el documental: que venceremos. Aunque sea solo por unas horas. Todo lo demás es pura estética vacía.

Está claro que cada unx habitará el mundo del fanzine qué más le guste, porque por suerte o por desgracia hay varios. Yo sé cuál es el mío y haré todo lo posible porque exista y nunca deje de hacerlo.

Fragmento del Fanzine Miguel nº30